La embestida del 2009 fue al cuerpo, me revolcó por el suelo un par de veces, dejando algunas heridas, y aunque pensé en regresar al morlaco a los chiqueros, logré hacerle faena.
Y ahora que falta poco para acabar con este año no quiero pañuelo naranja, como siempre he dicho: ni perdón, ni olvido.
¿Cómo recibir el 2010?
Con rodilla al piso, a porta gayola, a lo que venga…
Ya es hora de dejar las uvas y la ropa interior amarilla para las gerontas supersticiosas.
A hierro yo viví y maté
y a hierro sé que moriré,
Hoy placer, mañana gloria…
ta ta
5 comentarios:
Su mensaje me ha conmovido.
Clap, clap, clap.
Saldrá en hombros por la puerta grande.
Eres un ícono, sin pañuelo naranja.
Refinado y elegante. Muy buen post.
Se les agradece y que el 2010 nos de lo que merecemos...
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