lunes 21 de septiembre de 2009

Quelque chose

Una de las (tantas) enseñanzas que recuerdo de mi abuelo es la lealtad.

En navidad compraba cestas de frutas y las enviaba a sus amigos, algunas veces me llevó a su lado y me decía “no te olvides de las personas que te hacen un favor, y sobretodo nunca seas desleal con esas personas”.

El nono jamás se metió en conflicto con nadie en la familia, para él la familia era sumamente importante, nunca opinó nada en contra de nadie, incluso en esos momentos de disputas familiares que nunca faltan, él siempre mantuvo al margen.

El mensaje era claro y muy sencillo: No jodas a la familia.

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Hoy me llegaron fotos de un miembro de mi familia compartiendo la mesa con un bufón y la verdad estoy dolido, esas cosas no se hacen, no se comparte mesa con quien jode a tu familia.

No se cocina para el bufón cuando no eres capaz de cocinar para tu propia familia.

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Quisiera tener al nono para aconsejarme, él era una de las pocas personas que me podía persuadir, lamentablemente no está más.
Detesto cuando el resto de mi familia ve en mí al sucesor del nono y llaman a pedir consejo y no tengo mucho que decir excepto lo que sale a partir del dolor y la tripa revuelta…

ta ta

5 comentarios:

Kodama San dijo...

Bueno, al menos algo se te ocurre para aconsejar, muchas veces no se nos viene nada a la cabeza. A veces el dolor suele ser buena señal para determinar una acción. Solo a veces.

Saludos!

Carlos dijo...

Pasa hasta en las meores familias mijo.
20 azotes al fariseo!

iPab dijo...

Al bufón, se lo comen de plato fuerte.

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

Al faroseo se le hace comer plomo caliente en salsa a la beretta

LUIS VELA III (EL NEGRO) dijo...

Es dificil ser uno, pero hay que ponerle tripas, corazón. Lealtad, un concepto intacto, en un mundo espurio y tan ruin. Al traidor, aislamiento total.